Detectores de gas: ¿Qué son y cómo funcionan?

Pese a sus múltiples usos y excelentes funcionalidades, el gas natural es un peligro mortal que llega silenciosamente. En el mundo, mueren más personas de lo que nos imaginamos por intoxicación con gas natural, pero estos fatídicos desenlaces podrían evitarse si las personas empiezan a usar detectores de gas.

¿Qué son los detectores de gas?

Estos son aparatos que usan sensores para detectar la presencia y concentración de gas natural en la atmósfera.

Generalmente los detectores de gas se activan mediante una reacción química que se genera por la detección de este gas. Lo que produce una corriente eléctrica que nos alerta del peligro mediante una alarma o sonido cuando la concentración de gas alcanza cierto nivel.

En el pasado, estos aparatos solo servían para detectar un solo tipo de gas, pero en la actualidad, sirven para diferentes gases a la vez, lo cual es una exigencia para los fabricantes, estipulada en el convenio SOLAS o Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana.

¿Cómo funciona un detector de gas?

La gran mayoría funciona de forma catalítica: tienen un cable en el interior que brilla de forma constante (sin calentarse). Es decir, que necesitan una fuente de alimentación todo el tiempo que le proporcione la energía suficiente para funcionar.

En caso de que en el ambiente se libere metano, butano o propano se produce un proceso de incandescencia muy mínima en el alambre del cable. Entonces el sensor que siempre mide la temperatura, registra el cambio, que es un efecto de la alta concentración de gas natural en la atmósfera.

La temperatura es el indicador del nivel de concentración del gas; es decir que mientras más caliente esté el alambre, hay niveles más altos de concentración.

Después de esto, los componentes electrónicos hacen una medición exacta del gas  (también gracias a la temperatura) y arrojan un resultado disparando la alarma sonora en el momento más adecuado.

Tipos de detectores de gas

Según el sensor

Detectores con sensores de perla catalítica

Los detectores de gas en su mayoría están fabricados incluyendo un sensor de perla catalítica que para poder funcionar con mayor precisión requiere que en el ambiente exista por lo mínimo 10% de oxígeno; ya que de este modo se previene la concentración de alquitrán o residuos quemados en el anillo detector.

Se supone que en las condiciones correctas, los detectores de gas tengan una vida útil de hasta 4 años; sin embargo, estos aparatos son bastante sensibles y pueden dañarse si reciben un golpe o se caen.

Detectores con sensores infrarrojos

A diferencia de los anteriores, estos no necesitan que exista oxígeno en el ambiente para funcionar con precisión, ya que los sensores infrarrojos se activan incluso en las atmósferas inertes.

Esta característica hace que sean la mejor alternativa para usarlos en espacios muy pequeños, donde la concentración de oxígeno es un problema para los sensores de perla catalítica.

Cabe destacar que no es necesario calibrar este tipo de detectores antes de ponerlos en funcionamiento.

Según el diseño

Detectores de gas estacionarios

Son dispositivos que se pueden montar en el techo o en la pared de cualquier habitación. La mayoría de estos necesitan una toma de corriente para poder alimentarse de forma continua. Sin embargo, se pueden encontrar algunos que funcionan con baterías.

También existen detectores de gas de este tipo que tienen una batería de respaldo, para de este modo, poder seguir funcionando en caso de que haya un corte eléctrico. Así, los usuarios pueden tener la seguridad de que el dispositivo siempre estará encendido.

Estos pueden ser una gran alternativa, pero tienen ciertas desventajas. Por ejemplo, son muy sensibles a las sustancias en aerosol como la laca para el cabello, detonando falsas alarmas cuando las detectan.

Detectores de gas portátiles

Estos detectores tienen la facilidad de que no necesitan instalación alguna y se pueden colocar en cualquier lugar al que vayamos.

Principalmente funcionan alimentados con una batería y no sirven para monitorear la concentración de gas de forma continuada; pues para hacer esto último, requieren estar enchufados en una toma de corriente todo el tiempo.

Para usar un detector portátil, solo se debe poner en el área deseada y encenderlo. Tras unos minutos, medirá la concentración de gas en el lugar y si los niveles son muy altos, se dispara una alarma sonora.

Al igual que con los detectores estacionarios, estos tienen la desventaja de generar falsas alarmas o de no generar ninguna, de acuerdo a su ubicación.

Especificidad del detector de gas

En realidad, un detector de gas por sí mismo no puede distinguir el tipo de gas detectado (puede ser cualquiera para los que funciona). Por esta razón, la única manera de que sea específico para el gas natural, por ejemplo el de las cocinas, es ponerlo en una posición adecuada.

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